sábado, 29 de octubre de 2016

IBEX: todo se complicó después del cierre


Ya os dije ayer que no me gustaba la apertura del IBEX. A lo largo del día recuperó todo lo perdido y cerró en positivo, pero la sorpresa vino una vez cerrado el mercado, como casi siempre.

Lío con los mails de la Sra. Clinton y bajadita al canto en todas las bolsas.

IBEX en fuera de horas cotiza en 9.122. Corrección de 80 ptos. Veremos lo que pasa el lunes, último día de mes...

Experiencias de traders



Muchos traders creen que una vez que se vuelvan más prudentes, su operativa mejorará. Se equivocan. 

Cuando los traders deciden que no quieren perder más dinero, sin darse cuenta se convierten en los campeones del mundo del trading en la modalidad «entrada tardía». Esperan y esperan y se aseguran por partida doble de que una operación tiene buen aspecto antes de iniciarla. En este escenario, los mercados comienzan a subir y para cuando el trader está absolutamente convencido de que la subida es real, entra justo en o cerca del máximo del movimiento. Nada más hacer esto, él o ella y el resto de traders que hicieron esto dan a los mercados el combustible que necesitan para comenzar a moverse a la baja. ¿Por qué? Porque de repente el mercado tiene un montón de stops debajo del precio actual y, como el viento con un incendio forestal, estos stops azuzarán el fuego de la bajada. Esta entrada segura, precavida, rápidamente se convierte en una pérdida. La diferencia esta vez es que los traders prudentes están vez respetan religiosamente sus stops.

El problema es que este comportamiento excesivamente cauto les ocasiona unos precios de entrada terribles y las probabilidades de que les salte el stop son extremadamente altas. Sí, las pérdidas pequeñas están bien, pero si prácticamente todas las operaciones resultan en una pequeña pérdida, la cuenta al final se irá desgastando.

La Fase II generalmente no dura demasiado. Los traders en esta fase generalmente no pierden mucho dinero, pero pierden el suficiente. Una vez que los traders se dan cuenta de que pueden respetar sus stops, pero que sus entradas se están resintiendo, alcanzan lo que los alcohólicos llaman un «momento de claridad». Si las entradas de los traders son malas, entonces es evidente que sus indicadores son malos. Así que se dedican a buscar otros mejores. Y así comienza la búsqueda del Santo Grial.

Fase III del trading: la búsqueda del santo grial – no se recomienda contener la respiración La búsqueda del indicador a prueba de fallos, que va a funcionar prácticamente cada vez, lleva al trader por un camino plagado de cadáveres, sueños rotos y chalados balbucientes. Muchos traders permanecen en esta búsqueda el resto de sus vidas. Lo irónico es que los individuos en esta fase creen que se están desarrollando como traders, cuando en realidad su desarrollo como traders está completamente parado, tan parados como el futuro de Monica Lewinsky en la Casa Blanca.

Los traders en la Fase III están atrapados en las arenas movedizas, atrincherados en un juego que no pueden ganar y que puede durar años, décadas o incluso más. El resultado final es un trader que pasa su tiempo repitiendo los mismos errores una y otra vez o descubriendo alegremente otros nuevos.

El ciclo que se produce es uno en el que siempre se está buscando la última novedad. Es la búsqueda de ese indicador tan especial que le va a dar a los traders la madre de todas las recompensas. En un escenario típico, esto supone lanzarse de cabeza en un par de programas o ideas de trading y ajustarlas sin fin hasta que revelen su poder mágico. Un escenario habitual es el de los traders que desarrollan un conjunto sencillo de reglas mecánicas, que se mantienen en secreto, por supuesto, que les ayudará a conseguir un beneficio considerable cada año prácticamente sin riesgo y utilizando tan sólo una pequeña cantidad de capital. Se entusiasman especialmente cuando ven que estos métodos, cuando se aplican cuidadosamente a los datos históricos seleccionados, funcionan increíblemente bien. Las operaciones que no funcionan se podrían haber «filtrado» fácilmente. Este tipo de trader normalmente se muere con un resumen de una página de lo bien que funciona el sistema y un tocho de 68 páginas que explica cuándo no se debe realizar la operación.

Otros traders que se atascan en la Fase III van a seminarios y aprenden sobre las tendencias y la importancia de nunca luchar contra la tendencia.

Descubren la magia de las medias móviles y de cómo se cruzan cuando la tendencia cambia. ¡Oh, qué poder! Cuando el mercado tiene tendencia, funcionan maravillosamente. Al final, no obstante, se desaniman cuando descubren que el 75% del tiempo los mercados se mueven lateralmente, mientras los profesionales hacen carne para hamburguesas con los buscadores del Santo Grial.

Esto puede llevar a los traders al mundo de las opciones y comienzan a considerar los spreads para controlar el riesgo y a vender prima de riesgo para generar unos ingresos mensuales. Esto funciona estupendamente cuando los mercados están en un periodo lateral, pero cuando los mercados comienzan a tomar tendencia de nuevo, estas posiciones pueden verse – y a menudo lo son – machacadas.

La lista sigue y sigue. En varios momentos de este viaje, tras haber estudiado una serie de sistemas, estrategias e indicadores, un día los traders se sientan y crean lo que piensan es el gráfico perfecto con los indicadores perfectos. Entonces comienzan a usarlo. Les puede funcionar bien durante un par de días, o incluso un par de semanas, pero un día los traders se queman con lo que pensaban que era el patrón perfecto. Así que, en vez de utilizar un MACD (Moving Average Convergence Divergence – Convergencia/divergencia de medias móviles) con unos parámetros de 12, 26 y 9, leen en algún sitio que los parámetros 12, 17 y 10 son más rápidos. Van y reformatean todos sus gráficos con los nuevos parámetros y esperan con ansiedad al siguiente día de trading. Sus patrones funcionan durante un par de días o un par de semanas y entonces un par de patrones no salen bien. Y los traders vuelven al ciberespacio. Están decididos. Están centrados. Ignoran a sus familias, se pierden los partidos de sus hijas y pierden la noción del tiempo. Pero vale la pena, porque siete días después, a las 3:45 de la madrugada descubren lo que han estado buscando. En su estocástico, han estado utilizando los parámetros 14, 3, y 3, ¡cuando deberían haber estado utilizando 15, 3 y 1! Los ponen en un gráfico y lo aplican a los datos históricos. ¡Funciona mucho mejor!

Los traders una vez más reformatean todos sus gráficos y, una vez más, esperan con ansiedad el siguiente día de trading.

Y cuando esto no funciona pasan de un gráfico de 15 minutos a uno de 13 minutos. Y cuando eso tampoco funciona, pasan de operar en el mini S&P al mini Nasdaq. Y cuando eso no funciona, aprenden que el euro es el mercado en el que hay que estar. Y cuando eso no funciona, se vuelven unos fanáticos del oro, porque, ¿acaso no lo sabe? ¡Es el único dinero de verdad! Siempre, siempre, siempre lo siguiente es lo mejor. Este ciclo se repite eternamente hasta que el trader se cansa de esta montaña rusa y se baja en la siguiente parada. La mayoría nunca se dan cuenta de esto y siguen atascados en esta fase el resto de sus vidas en el trading.

Los niños pasan de los pañales a las residencias universitarias y ellos apenas se dan cuenta porque todavía siguen perdidos, ajustando la siguiente solución mágica, no dándose cuenta nunca de que son los tipos con una estrategia a los que darían la bienvenida en cualquier casino.

Como Duluth, Minnesota, en febrero, es un sitio terrible en el que estar.

Toda esta situación la resume brevemente uno de los personajes de un fondo hedge en el libro muy entretenido de Ben Mezrich, Ugly Americans: The True Story of the Ivy League Cowboys Who Raided the Asian Markets for Millions [Americanos desagradables: la verdadera historia de los vaqueros de la Ivy League que saquearon los mercados asiáticos llevándose millones]. «El arbitraje tan sólo consiste en identificar al pardillo. Si no puedes identificar al pardillo – bueno, entonces el pardillo es usted».

Fuente: Jose Luis Cárpatos        estrategiasdeinversion.com



viernes, 28 de octubre de 2016

Salta stop


Por debajo de 9.165 vuelvo a vender.


Abro corto 9.140. Stop máximo del día 9.163

Aprovecharía rebote para posición corta


La sesión de hoy cambia mi escenario para el IBEX. Ha saltado señal de apertura de cortos en el sistema.

La posición larga ha sumado alrededor de 450 ptos.


Volvemos a rebotar alrededor 9.100

Bonos nerviosos


No espero mucho del Ibex por el lado largo. Es posible que se repliegue, y más siendo viernes y con la bolsa EEUU que ha perdido fuelle en los últimos días. El bund anda revuelto también. Cualquier día nos levantamos con un susto.


jueves, 27 de octubre de 2016

Invertir es una carrera de fondo, no un sprint


Dentro de unos días se celebrará la conocida y mediática maratón de Nueva York. Como profesional del sector financiero y aficionado/practicante del atletismo, encuentro muchas similitudes entre los mejores maratonianos y los inversores a largo plazo más exitosos: bien preparados, constantes, metódicos, disciplinados, motivados, apasionados, disfrutan del proceso, son pacientes, fuertes mentalmente y tienen especial capacidad para aislarse del ruido.
  • Constantes, metódicos y disciplinados
Buena parte del éxito del maratoniano se debe a la buena planificación y preparación realizada. Hay que definir el tiempo disponible para entrenar, el punto de partida, las características personales, y a partir de ahí diseñar un plan y trabajar sobre él. El viaje es duro, a veces agotador, pero al final del mismo, el esfuerzo y las horas empleados se hacen visibles en el buen resultado. La constancia y el trabajo normalmente son recompensados. Si intentas completar tu maratón una o dos semanas después de haber empezado a entrenar la carrera a pie en serio, probablemente te lesiones en la preparación o te retires el día de la maratón, deseando nunca más volver a correr la prueba. En la inversión ocurre algo parecido. Antes de comenzar a invertir, uno tiene que definir algunos aspectos: su tolerancia al riesgo, el retorno requerido, las necesidades de liquidez, la diversificación en valores. Y posteriormente, ha de ser muy metódico y disciplinado en el desarrollo del trabajo. Los mejores gestores de renta variable dedican muchas horas a buscar buenos negocios, compañías de calidad con fuertes barreras de entrada, y que a la vez coticen a un precio razonable. Para ello desarrollan procesos de inversión que requieren muchas horas de trabajo: investigar, estudiar, analizar memorias y estados financieros, reunirse con las compañías y expertos sectoriales, llegar a una valoración razonable, y monitorizar las posiciones.
  • Motivados y apasionados, disfrutan del proceso
Los mejores inversores que conozco demuestran su pasión y ganas de aprender, disfrutan del camino, del día a día en su trabajo. Tenemos la suerte de trabajar en una industria que nos aporta muchísimo a nivel intelectual, y donde suceden cosas emocionantes todos los días. De igual forma, más que tener un objetivo de “llegar primero”, los mejores maratonianos disfrutan del camino, de un buen entrenamiento, se centran en cultivar la disciplina y persistencia necesaria para conseguir sus objetivos, se esfuerzan por ser mejores cada día, y gracias a esa motivación logran completar sus planes de entrenamiento y objetivos.
  • Los beneficios de la diversificación y la capitalización compuesta
Al preparar un maratón hay que alternar entrenamientos: desde rodajes largos y tranquilos, otros más intensos (intervalos o series), que permiten mejorar la capacidad anaeróbica, sin olvidar el trabajo de fuerza en gimnasio, para que los músculos sean más fuertes y puedan soportar la carga en la carrera. Todo ello se traduce en que seas un corredor más completo, y así poder llegar al día del maratón con una preparación óptima. De igual forma, una cartera de renta variable será más resistente si está correctamente diversificada entre distintas compañías. A modo de ejemplo, en los fondos Renta 4 Valor Europa o Renta 4 Bolsa, combinamos empresas de calidad (“quality compounders”), con ventajas competitivas sostenibles, inmersas en tendencias estructurales de crecimiento, junto con empresas infravaloradas significativamente por el mercado, donde encontramos una ineficiencia temporal que concede un potencial elevado a nuestra valoración teórica.
Buena parte del crecimiento en las carteras se produce por la “magia” de la capitalización compuesta. Compañías que reinvierten sus beneficios, haciendo sostenible su crecimiento, o fondos que reinvierten los dividendos que reparten las compañías para reforzar su posición en las mismas. Sus principios son ampliamente conocidos, y son los mismos que se aplican en el atletismo. Con cada maratón que se completa, si se ha trabajado bien, se “sube un escalón”: mayor capacidad aeróbica y fortaleza, más experiencia, mayor conocimiento de la distancia, y sobre todo, conocimiento de uno mismo, algo que se puede aplicar en las siguientes experiencias.
  • Pacientes, fuertes mentalmente, y con capacidad para aislarse del ruido
El velocista es emocional, como el inversor a corto plazo. Entra en pánico cuando hay fuertes correcciones, se muestra eufórico cuando hay rebotes, está pegado a la pantalla y chequea su cartera varias veces a lo largo del día. En cambio, el buen maratoniano está tranquilo en el día de la carrera, sabe que ha cumplido con su entrenamiento y está preparado psicológicamente. Al correr un maratón, como en la inversión, aparecen pensamientos negativos que pueden impedir alcanzar la meta. Se atraviesan distintas fases físicas y emocionales… comenzando por la euforia de los momentos iniciales, la charla/transición en los kilómetros centrales, el sufrimiento a partir del kilómetro 30-32 (el famoso muro)… y la alegría de los últimos metros de la prueba. Durante estas fases, nuestro estado anímico varía desde un punto hasta sus antípodas. Los maratonianos más exitosos son los que son capaces de mitigar estos momentos, gracias a que están mentalizados de su existencia y a que saben cómo superarlos. De la misma manera, los inversores de largo plazo más exitosos son aquellos que no pierden la calma en contextos de volatilidad, se aíslan del ruido de mercado, y aprovechan fuertes correcciones en la cotización de compañías excelentes para construir o reforzar su posición. Tarde o temprano, el mercado volverá a reconocer el valor de dichas compañías. Esto se produce debido a la famosa “aversión al riesgo”. Los inversores tienden a sufrir el “dolor” de las pérdidas en mayor medida que el “placer” de las ganancias, lo que se traduce normalmente en una sobrerreacción a la volatilidad. En estos entornos es importante mantener la calma, enfocarse en el proceso y en los fundamentales de las compañías.
La inversión a largo plazo premia al inversor disciplinado y paciente, al igual que el maratón premia al atleta constante y fuerte mentalmente. El velocista, como el inversor a corto plazo, practica una disciplina diferente.

David Cabeza, Gestor de Fondos en Renta 4 Gestora SGIIC