martes, 25 de octubre de 2016

La idea era buena


No conseguimos volver a 9.200 y el precio se ha descolgado a la baja. La idea del techo en 9.255 era correcta.

Vamos a ver hasta dónde quiere corregir nuestro IBEX. Por debajo de 9.100 podría empezar a pensar en abrir cortos, por orden del sistema.

Cierro con +65 ptos


Todo lo que sea sumar viene muy bien.

Compro posición en 9.170. Si superamos 9.200 volveré a vender.

Medida de protección


Más que sumar a la baja, busco proteger beneficios. Estoy más cómodo así.

Si rompemos arriba, aplicaré stop.

lunes, 24 de octubre de 2016

Mayor sobrecompra desde Julio 2016


Fuente: @BolsacomTrading

+22% desde mínimo del año.

Abro corto 9.235


Quiero proteger las plusvalías conseguidas. No tengo señal de venta del sistema.

Me quedo este contrato para mañana.



Los bancos empujan


Ayer el PSOE "ayudó" para que pronto tengamos gobierno, la gasolina que necesitaba el IBEX. Los bancos son los protagonistas en las últimas semanas, llevaban meses defenestrados. Veremos si los resultados de esta semana se corresponden con tanta subida.

Pronto habrá que plantearse en qué precio pescar puntos a la baja.

sábado, 22 de octubre de 2016

¿Cómo conseguir un 8% anual?


Fuente: Fernando Luque     Morningstar.es


Primer condicionante: invertir en renta variable
Parece una obviedad, pero si uno quiere obtener una rentabilidad del 8% anual, viendo cómo están los tipos de interés tanto a corto como a largo plazo, no queda más remedio que asumir riesgos. Y eso significa invertir en acciones. Pero, claro, el simple hecho de invertir a largo plazo no garantiza por sí solo obtener esa rentabilidad deseada. Además, invertir en renta variable supone asumir de antemano que el activo sufrirá unas fuertes fluctuaciones, aunque lo importante será la rentabilidad final más que el a veces tortuoso camino para llegar a ella.
Segundo condicionante: invertir a largo plazo
Si uno invierte a corto plazo, supongamos en renta variable española, obtener un 8% en 1 año (o sea 12 meses) no es tarea fácil. Es cómo tirar una moneda al aire. La prueba es que si analizamos la rentabilidad de la bolsa española desde enero de 1970 hasta finales de septiembre de 2016 (tomando como referencia al MSCI Spain sin reinversión de los dividendos – es lo que más se aproxima a la rentabilidad de los fondos de renta variable española) y calculamos todas las rentabilidades a 12 meses posibles (en total 550 datos), la media ha sido del 7,9% (¡justo lo que queríamos!), pero la letra pequeña indica que en 270 ocasiones, es decir en un 49% de los casos, la rentabilidad del índice se ha situado por encima del 8%. Uno puede decir: “bueno, pues me la juego”; pero el juego puede salir caro ya que la probabilidad de pérdida es del 42% y la pérdida media del 16%.
Si alargamos el periodo, pongamos 10 años, y calculamos todas las rentabilidades anualizadas en ese periodo, la media es un poquito más baja que en el caso de mantener la inversión durante 12 meses. Es de 6,4% anual pero la probabilidad de conseguir una rentabilidad de al menos un 8% sube hasta el 54%. En cuanto al riesgo de pérdida, se reduce al 24% (con una pérdida media del 4,5%... pero, ojo, no olvide que se trata de un dato anualizado a 10 años… la pérdida acumulada media es, por lo tanto, del 37%).
Si nos ponemos un horizonte de inversión de 20 años, la media de las rentabilidades para el mercado español alcanza los 8,1% de media, aunque la probabilidad de superar el 8% anual baja hasta el 44%, pero eso sí, la probabilidad de pérdida es nula.
Lo que está claro es que si queremos obtener un 8% anual minimizando el riesgo tenemos necesariamente que alargar el periodo temporal (al menos 10 años). Pero eso, una vez más, no es suficiente. Hay un tercer condicionante muy importante para cumplir el objetivo.
Tercer condicionante: invertir cuando la bolsa está “barata”
Fácil decirlo, pero ¿cómo sabemos si la bolsa está cara o barata? Una forma de aproximarnos a esta cuestión es simplemente mirando el ratio precio sobre beneficio (de todas las estadísticas fundamentales es seguramente la más accesible al inversor particular). Tomamos una serie de largo plazo del PER de la bolsa, repartimos los datos en quintiles. De esta forma obtenemos cinco bloques correspondientes a cinco escenarios: uno, el 20% de los PER más altos a nivel histórico, nos indicaría cuando la bolsa está MUY CARA; un segundo (el 20% siguiente) que nos indicaría cuando la bolsa está CARA; el 20% siguiente reagrupa los datos cuando la bolsa está valorada de forma CORRECTA; el cuarto grupo nos indicaría cuando la bolsa está BARATA y el último 20% cuando la bolsa está MUY BARATA. La idea es calcular la rentabilidad media obtenida por la bolsa en estos cinco escenarios (bolsa muy cara, bolsa cara, bolsa correcta, bolsa barata y bolsa muy barata) y ver en qué escenarios uno tiene más posibilidades de conseguir al menos un 8% anual.
Los resultados están resumidos en la tabla adjunta. Para realizar los cálculos hemos tenido en cuenta los datos del mercado americano (hemos utilizado datos del S&P 500 – en dólares - en lugar de los de la bolsa española porque la serie de PER es mucho más larga) desde diciembre de 1970 hasta septiembre de 2006 (nos hemos parado en septiembre de 2006 ya que los datos de rentabilidad que hemos calculado son a 10 años).

¿Qué conclusión podemos sacar?
Los datos muestran que la valoración de partida tiene mucha influencia sobre la rentabilidad posterior a 10 años y, obviamente, cuanto más bajo el PER de partida mayor será la rentabilidad media a 10 años que podamos conseguir, hasta tal punto que en el caso de partir en un escenario de “bolsa muy barata” la probabilidad de conseguir al menos un 8% anual es altísima (99%). Por el contrario, si nuestro punto de partida es un escenario de “bolsa muy cara”, será muy poco probable conseguir una rentabilidad del 8% anual.
¿En qué punto nos encontramos?
¿En qué escenario nos encontramos ahora mismo? ¿Cuál es el PER de la bolsa americana? Según los datos que hemos utilizado, el PER del S&P 500 terminó el mes de septiembre en 24,6. Estaríamos, por lo tanto, en un escenario de bolsa muy cara”. Mala para los inversores a largo plazo...


viernes, 21 de octubre de 2016

Los stop loss son necesarios



No deberíamos trabajar sin stop loss, siempre nos surge el problema de cómo ponerlos. Esto es más difícil de lo que parece. Requiere mucho estudio de nuestra propia táctica. Demasiado cerca acabarán lastrando la operativa de manera notable, demasiado lejos perderemos demasiado. No es fácil, pero el doctor Steenberger da aquí una variante teórica al asunto que creo es de mucho interés. Lo traigo a colación por la violencia de los días en que nos movemos.

 Los stop-loss en el trading: ¿los necesitamos al operar?
  
Henry Carsten ha escrito recientemente sobre distintas formas de gestionar el riesgo aparte de con los stops. He observado que los traders tienden a utilizar puntos de stop-loss que no sólo están basados únicamente en el precio, sino que además suelen estar en puntos relativamente obvios. Por ejemplo, alguien que esté corto pone un stop justo por encima de un máximo reciente o viceversa. Los stops justo por debajo o por encima de un rango lateral reciente también son habituales.
El problema con estos stops es que son objetivos naturales para los programas algorítmicos que explotan las asimetrías en las órdenes de compra y venta y en las tendencias. El trader que utiliza stops obvios sufre las rupturas falsas, saliendo de las operaciones justo antes de que se den la vuelta y se muevan en la dirección pretendida. 
Una buena forma de valorar sus stops es hacer un seguimiento del mercado justo después de que le haya saltado el stop. ¿Le suele ahorrar dinero su stop? ¿Le protegen del riesgo o le privan de oportunidades? La mayoría de los traders nunca ha examinado en profundidad el verdadero valor de sus stops; simplemente asumen que los stops son necesarios (que lo son) y los coloca de forma intuitiva (y obvia). 
A lo largo de los años, he descubierto que situar los stops más lejos de mis entradas, en puntos en los que mi idea de trading subyacente esté claramente equivocada contribuye a evitar que me salten cuando la idea es correcta. Estos stops de precio sirven para evitar una catástrofe. En mi operativa me han resultado más efectivos, en general, los stops basados en indicadores y en el tiempo transcurrido. 
Un ejemplo de stop basado en un indicador sería un aumento repentino en el TICK de la NYSE hasta nuevos máximos o mínimos en contra de mi posición o un aumento en el volumen al alza o a la baja en contra de mi posición. Tan pronto como veo este aumento cierro la posición y vuelvo a evaluar la situación. La mayoría de las veces, ese aumento indica que la tendencia a corto plazo se ha movido en mi contra y que no es una buena idea luchar contra la misma. 
Los stops basados en el tiempo surgen de mi observación de que mis mejores operaciones tienen una buena ejecución y suelen moverse a mi favor con relativa rapidez, con muy poco drawdown. Si tengo que esperar y esperar en la operación, las probabilidades de que se mueva a mi favor disminuyen: los factores que me hicieron realizar la operación no siguen estando en vigor. De forma parecida, si el mercado se mueve en mi contra nada más entrar, generalmente me resulta mejor cerrar la operación con una pequeña pérdida y volver a evaluar la situación. 
  
Es importante tener puntos de stop-loss para las operaciones. Como he señalado con anterioridad, todo el mundo tiene un punto de stop-loss: o bien uno explícito, basado en el movimiento del mercado, o bien uno basado en el dolor. Este último puede eliminar los beneficios de varios días de buen trading. 
  
Pero aunque es importante tener stops, no necesariamente todos los stops tienen que basarse en el precio. Debería cerrar una posición cuando vea que la idea subyacente es incorrecta, no simplemente cuando haya perdido una cierta cantidad de dinero. 
  
Traducido del original: Stop-Loss Points in Trading: Do We Need Stops When We Trade?

Fuente: Jose Luis Cárpatos      estrategiasdeinversion.com